La mayoría de los procesados y penados se
quejan por los maltratos, la alimentación, el retardo procesal
y las requisas a familiares. Expertos consideran que la
violencia penitenciaria se recrudecerá este año
GUSTAVO RODRIGUEZ
EL UNIVERSAL
Los reclusos de la cárcel de Uribana decidieron culminar la
huelga de hambre después de seis días de conflicto, pero los
reos no están muy seguros de las promesas que les formularon
las autoridades.
"Lo que pasa es que todos los meses estalla una huelga.
Los jueces y funcionarios prometen cosas que después no cumplen.
Allá en la cárcel de Barquisimeto dijeron que iban a sacar al
director, pero eso a lo mejor no es verdad", dijo Fernando
José Pacheco, quien hace pocos días fue enviado desde el
estado Lara hasta la cárcel de El Dorado.
"Yo no soy experto en cárceles, pero en los tres años
que tengo preso he conocido el monstruo por dentro y por fuera.
Ellos no pueden justificar que el penal más moderno de
Venezuela no exista agua potable. El agua que nos mandan es
salada. Nosotros tenemos que hacer una vaca de 300 bolívares
para comprar un camión cisterna y a veces tenemos problema para
que el mismo surta los tanques. Eso es otra violación a los
derechos humanos".
Pacheco atribuyó su traslado a un "aplique" del
director del penal porque lo consideran como un líder. "Yo
sólo digo lo que veo y lo que está mal hecho. Ahora estoy aquí
en un pequeño calabozo de El Dorado donde ni siquiera hay
cloacas. Los desechos ruedan por los pasillos y a ellos eso les
parece normal", dijo.
Comentó que con frecuencia las autoridades de la Dirección
de Rehabilitación y Custodia suelen trasladar a los líderes a
distintas regiones para neutralizar las protestas. "En
Uribana estalló la huelga porque de repente comenzaron a
regular el ingreso de comida. Ahora nadie puede tener el
privilegio que su familia les entregue más de dos latas de
sardinas. La gente del alto gobierno no sabe lo que es comer en
una cárcel".
Dijo que el problema de la alimentación lo resuelven sólo
los familiares de los presos. "En Uribana la mejor comida
es una carne molida. A veces nos dan fororo con agua. Esa es
otra violación a los derechos humanos", apuntó.
"Para que se acaben los problemas, la violencia y los
motines deben atender a los presos. Hay gente en cualquier cárcel
que tiene hasta cuatro años detenida sin ser sentenciada. El
delito en este país es ser pobre. En los penales no hay ningún
político preso, ningún funcionario público ni ningún
corrupto", agregó.
Explicó que fue sentenciado a 10 años de prisión por el
delito de extorsión. Toda su familia, incluso sus dos hijos,
viven en Barquisimeto. "Las leyes no existen en este país.
Ahora mi familia debe transportarse más de mil kilómetros para
visitarme y gastar más de 500 mil bolívares. Yo les digo a esa
gente que cuando salga voy a ingresar a las calles más bravo y
molesto con esta sociedad. Les aseguro que así nadie puede
regenerarse".
Afirma que el peor maltrato que puede recibir un recluso
consiste en que lo separen de su círculo familiar. "Aquí
se violan los derechos humanos 100%. En El Dorado estamos presos
8O ladrones y en Uribana se encuentran más de 1.500. Nadie
puede reinsertarse en la sociedad si cuando se está preso debe
pagar por todo, hasta para que le digan que la audiencia fue
nuevamente postergada".
La mayoría de los reclusos de Uribana son procesados y en El
Dorado 90% son penados. "Los presos no sabemos si estamos
vivos o muertos. Cada día fallece un reo y eso parece que no le
importa a nadie. Estamos muertos en vida".
"Yo quiero regresar a Uribana y obtener mi libertad. No
quiero que me entreguen en un ataúd, aunque somos despojos
humanos", concluyó.