"Nos
enseñó a ser justos y correctos"
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| Iván Simonovis (hijo) ha asumido roles que, a su edad, nunca se imaginó (Gustavo Bandres) |
Lento pero a la vez rápido ha pasado el tiempo para Iván en los últimos tres años, y no es contradicción. En estos meses son muchas las historias que ha tenido que vivir, tantas que maduró rápidamente, pasó de ser un niño a un adulto precoz. Pero ese tiempo, que le pasó en su mente como un rayo veloz, se detiene por momentos. Su padre, el comisario Iván Simonovis, ex jefe de seguridad ciudadana de la Alcaldía Metropolitana durante la gestión de Alfredo Peña, tiene dos años y 7 meses preso, procesado en un juicio que lleva 129 audiencias, 142 testigos, 44 expertos y 240 experticias.
"Hace tres años, nunca me imaginé subiendo a la Disip todos los domingos. Son cosas que uno nunca piensa, pero pasan y tienes que vivirlas. Por lo menos el fin de semana pasó de ser sábado y domingo a sólo sábado. El domingo tenemos otra responsabilidad", expresa el joven, de verbo acelerado, estudiante de Educación Media, acompañado por su madre, María del Pilar (Bony) Pertínez de Simonovis, quien ha sido la principal protagonista del cambio de Iván (hijo): "De la noche a la mañana se convirtió en mi asistente, en mi compañero", replica.
Todos los domingos, la familia Simonovis se levanta cerca de las 7:00 de la mañana para preparar los "carritos cargados con comida, películas y prendas de vestir" que le llevarán a Iván (padre), los mismos que pasadas las 10:00 de la mañana, funcionarios de la policía política "desmontan y revisan" en la entrada de la Disip". Iván (hijo) es el responsable de cargar con el bulto de ropa de su papá, pero hoy también se ofreció a llevar otro más: el regalo que entregarán al jefe de la casa por el Día del Padre.
Aunque ya no tienen que subir a pie una cuesta empinada para ver a Iván (padre), la rutina pasa por esperar un autobús, "a veces tarda, a veces no, nada es seguro", que los traslada hasta el "cuarto común", donde los detenidos esperan con ansiedad.
Durante unas seis horas, Iván (hijo), junto a su padre, madre y hermana, de quien dice que por su edad aún tiene el "lujo de la ignorancia, que la ayuda a no preocuparse por algunas situaciones", almuerzan, "intercambian apresuradamente todo lo que les pasó en la semana", juegan cartas, bingo o terminan haciendo las tareas pendientes.
"Cuando mi papá nos ve, se anima. Su situación es muy injusta, ni siquiera ve el sol, pero dentro de todo se siente afortunado por tenernos a nosotros, que nos preocupados por él, le llevamos su comida y siempre estamos allí, en lo que se puede", relata Iván (hijo), para luego de una pausa expresar su impotencia, porque "no hay nada que pueda hacer para ayudarlo en el proceso". "Mi mamá por lo menos se va la mitad de la semana a Maracay, para acompañarlo en el juicio".
Entre juego y juego también comparten con los demás presos y su familia, intercambian comida y anécdotas. "Se ha hecho una especie de comunidad. Todos nos conocemos y nos ayudamos mutuamente". Por los hechos de abril de 2002, también están detenidos en la Disip los comisarios Henry Vivas y Lázaro Forero, entonces director y subdirector de la Policía Metropolitana, respectivamente.
Aunque Iván (hijo) extraña la "tranquilidad" de hace tres años, cuando veía programas de historia en televisión por cable junto a su papá o subían al Ávila, asegura que pasar por esta situación le ha enseñado a dar el ejemplo, a ser correcto. "Esos principios también me los inculcó él. Nos enseñó a ser justos".
Aparte de su familia, que califica como "muy unida", el hecho de pensar que "en algún momento esto tiene que acabar" le da fuerzas para enfrentar el juicio de su papá. "Siempre ha sido un padre responsable, preocupado, cariñoso y amable. Hablábamos muchísimo", recuerda el adolescente.
"Pero su detención nos ha hecho valorar más el tiempo que compartimos. Ahora a-provechamos esas pocas horas que tenemos para compartir con él y esos minutos de conversación telefónica que algunos días nos dan. La situación es difícil, pero unidos hemos superado muchos obs- táculos". MDE