"Mi tesis de grado será sobre juicio de papá"

Odalys Forero, madre de la única nieta que tiene el comisario Lázaro Forero, se refleja en su padre a la hora de destacar el "valor familiar" (Gustavo Bandres)
Odalys Forero visita todos los domingos a su padre, Lázaro Forero, en la Disip

MARÍA DANIELA ESPINOZA
EL UNIVERSAL

En un año espera tener en sus manos el título que la acredite como abogada de la República Bolivariana de Venezuela, y aunque ya tiene claro el tema para su trabajo de grado: el juicio que le siguen a su padre por los sucesos de abril de 2002, por momentos duda sobre el ejercicio de su profesión.

"Lo que me enseñan en las aulas es contrario a lo que ocurre en la realidad. He tenido oportunidad de ir al juicio y uno sale horrorizado de las irregularidades que se cometen allí. A veces pienso, ¿para qué estoy estudiando esto si fuera de las aulas el Derecho es otro?", comenta, con cierta frustración, Odalys Forero, madre de la única nieta del comisario Lázaro Forero, ex subdirector de la Policía Metropolitana.

"Mi hija siempre lo ha visto como su papá", afirma, mientras se va dibujando una sonrisa en su rostro. "Pero a mi papá no le gusta que lo llamen abuelo. Ella se acostumbró a decirle tío Forero".

De los tres años que el comisario lleva preso, la mitad no ha podido ver a su nieta, pues en los calabozos del Cicpc, ubicados en Parque Carabobo, donde estuvo detenido al principio del proceso, no permitían el ingreso de menores de edad. Ahora en la Disip, todos los domingos Forero recibe religiosamente la visita de Odalys y su hija. "La niña me pregunta por qué tío Forero está allí, por qué no está en su casa. Pero es muy difícil a su edad explicarle la situación. Sólo le digo 'son cosas que pasan'".

Con la actual esposa del comisario, Yajaira de Forero, siempre "cuadra" la comida que llevarán. Este domingo, Día del Padre, será especial y no podrá olvidar unos cuantos dulces y refrescos entre los obsequios que le entregará a su papá. "Le encantan. Siempre nos pide".

Después de comer, la sobremesa es ideal. "Él nos cuenta lo que le pasa en el juicio, nos hace cariño, nos pregunta por toda la familia, y nosotros tratamos de darle ánimo para que se mantenga fuerte". Pero en realidad Forero no necesita de mucho esfuerzo para mantenerse en pie, "siempre ha sido un hombre muy divertido, chistoso, no toma nada en serio", dice la misma Odalys, mientras recuerda un cumpleaños de su hermano menor, cuando su padre "salió con un equipo de magia y animó toda la celebración".

Y es que Lázaro Forero ha sido responsable con sus hijos, siempre ha estado presente en las fechas importantes. "A pesar de que mis padres se separaron, él siempre estuvo al lado de nosotros. Ahora nos toca a nosotros velar por él".

Aun cuando el compromiso de padre e hija no está en duda, Odalys asegura que el mayor aprendizaje que les ha dejado este proceso judicial es el "valor de la familia". "Ahorita estamos más unidos que antes. Él fue un hombre que supo compartir el tiempo entre su trabajo en la Policía y su familia, pero actualmente piensa que pudo haber dado más".

Hace tres años, la entonces estudiante del primer año de Derecho no esperaba ver a su padre en esta situación. Recuerda que la noche anterior al 3 de diciembre de 2004, Yajaira y ella estuvieron reunidas con el encargado de Negocios de la Embajada de El Salvador, sede diplomática donde Forero y su inseparable amigo, Henry Vivas, pidieron asilo. "Nunca nos dijo que les negarían la solicitud, por eso nos fuimos tranquilas a casa. En la mañana siguiente, nos enteramos por televisión que los comisarios serían trasladados a Fiscalía: les habían negado el asilo".

"En ese momento sentí que el mundo se me caía. Fue horrible. Me dio una crisis de nervios", cuenta ya más relajada Odalys, para luego agregar: "Pero el momento más difícil fue cuando sacaron a mi papá de la embajada y vi a mi hermano llorando, como nunca antes lo había visto. Fue muy duro".

Superados estos momentos, Odalys sólo tiene fuerzas para seguir apoyando a su padre. Cada cierto tiempo conversa con los abogados que llevan la causa, sus futuros colegas, y guarda cada detalle, cada audiencia, para en un futuro próximo escribir su historia en la tesis de grado que presentará.