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Caracas, domingo 13 de abril, 2008 Nacional y Política |
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Caso Guevara
Condena dudosa
En el juicio contra los Guevara hubo hasta testigos sin cédula. Esta
es una vieja historia analizada desde el despacho de la defensa,
para sumar piezas al rompecabezas del asesinato de Anderson. Por
Joseph Poliszuk
No sólo Giovanny Vásquez de Armas debe varias respuestas. En el
juicio contra los Guevara hubo dos testigos: el ya famoso "testigo
estrella" que advirtió una serie de reuniones secretas en diferentes
puntos de Panamá, Estados Unidos y
Venezuela, y Alexis Rodolfo Peñuela Márquez, cuyo testimonio
aún sustenta la culpabilidad de los hermanos Rolando y Otoniel
Guevara, y su primo Juan Bautista, en la autoría material del
atentado que el 18 de noviembre acabó con la vida del fiscal Danilo
Anderson.
Peñuela, un informante de los servicios policiales que había vendido
datos a los Guevara cuando trabajaban en la Disip y el Cicpc, nunca
mencionó las reuniones que enumeró Vásquez de Armas, pero aseguró en
el juicio que Rolando y Otoniel Guevara le plantearon perpetrar un
atentado contra Anderson. "Me dijeron que le pusiera un tumbarancho.
Tu lo vas a colocar y te vas...", cita la sentencia del caso, que
firmó el juez Luis Ramón Cabrera el 24 de enero de 2006.
El ex fiscal general de la República, Julián Isaías Rodríguez,
advirtió esta semana que Vásquez de Armas no es el único que
sostiene la sentencia. Sin embargo, para los defensores de los
Guevara el testimonio de Peñuela vuelve a levantar sospechas. Los
vaivenes que el caso Anderson ha tenido en los últimos días hacen
concluir a Pedro Miguel Castillo, representante legal de los
Guevara, que es hora de volver a citar al Ministerio Público a ese
segundo testigo.
Asegura que si la propia Fiscalía General de la República tiene
intenciones de buscar la verdad, debe escuchar el testimonio de
Peñuela otra vez porque, además de las dudas que vuelve a dejar
Giovanny Vásquez, en este proceso hubo vicios como el hecho de que
el otro testigo declarara sin cédula de identidad.
El abogado de los Guevara no pone en duda la identidad de Alexis
Peñuela. Reconoce que sus clientes lo conocían, pero en tiempos de
la Misión Identidad se pregunta qué ocurrió para que esa persona
asistiera al Tribunal 20 de Primera Instancia en lo Penal en Función
de Juicio del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de
Caracas sin algún documento que certificara que él era él.
En
Venezuela hace falta la cédula de identidad para votar. Nadie
puede cobrar un cheque sin ese u otro documento de identidad.
Tampoco notariar una propiedad, tramitar un título de grado o
registrar una empresa o cooperativa. Pero en el caso Anderson se
acusó sin cédula.
Aunque no recuerda la fecha, el representante legal de los Guevara
asegura que una de las audiencias tuvo que ser suspendida para que
un grupo de delegados de la Oficina Nacional de Identificación y
Extranjería, Onidex, se acercara al tribunal, con el objetivo de
certificar las huellas dactilares del segundo testigo. Ese hecho fue
denunciado por él mismo durante las audiencias, como también el uso
de celulares por parte de los fiscales del caso.
Solicitan preservar los videos
A más de tres años del atentado que acabó con la vida de Danilo
Anderson, en este rompecabezas quedan muchas piezas sueltas.
Castillo anuncia que solicitará ante la Fiscalía General de la
República la preservación de los videos que contienen las audiencias,
porque cree que el propio juicio puede mostrar irregularidades como
las comunicaciones que los acusadores mantenían.
En la última entrevista ofrecida a los medios de comunicación,
Giovanny Vásquez dijo que jamás había visto a Rolando y Otoniel
Guevara. Que logró diferenciarlos a través de un teléfono y que le
pagaron para que contara lo que dijo. "Los identifiqué porque Yoraco
Bauza, por mensaje de texto, me dijo cómo estaban sentados", declaró
esta semana por televisión.
Esa denuncia hizo recordar al abogado de los Guevara que en varias
oportunidades acusó al mismo fiscal por lo mismo: "Nunca vi a
Giovanny Vásquez con un teléfono porque estaba a espaldas de
nosotros, pero recuerdo que Yoraco mandaba mensajes de texto cuando
a nosotros no se nos estaba permitido".
Los Guevara, por lo pronto, están recluidos en las celdas que la
Disip tiene en El Helicoide. Están a punto de ser trasladados a la
penitenciaria de San Juan de Los Morros, en el estado Guárico, donde
continuarán pagando una condena de 27 años y nueves meses en el caso
de Rolando y Otoniel, y 30 años de acuerdo con la sentencia que el
tribunal falló contra Juan Bautista.
Es hora sin embargo de retomar el caso, asegura su defensa. Es
verdad que Juan Bautista Guevara estuvo en el Instituto
Universitario de Policía Científica de Colinas de Bello Monte cuando
el fiscal partió de ese lugar en su último viaje, lo reconocen sus
abogados. Pero no deja de ser menos cierto que estudiaba allí, que
chocó esa misma noche y que en ese momento bajó de su vehículo, dio
su teléfono, su nombre y otros datos. Es por eso que Castillo
insiste en decir que el único testimonio que sustenta reuniones para
eliminar a Danilo Anderson son las palabras que dijo y ahora desdice
Giovanny Vásquez.
Castillo cree que las recientes declaraciones de Vásquez de Armas
tumban definitivamente la tesis que acusó a sus defendidos. Desde
otra perspectiva, su compañera de causa, Jackeline Sandoval,
recuerda que ni ahora ni antes creyeron en el "testigo estrella",
pero sea lo que sea ambos anuncian por separado que en los próximos
días solicitarán a la Fiscalía volver al principio.
Lo único nuevo en este caso, advierte Sandoval, es que Giovanny
Vásquez dice haber recibido 500.000 dólares para invetar testimonios
y firmar actas falsas. El resto es, para ella, una serie de
irregularidades que ya habían denunciado.
Entre ellas Castillo destaca que la declaración que dio Vásquez de
Armas ante el juez no menciona por ninguna parte las reuniones que
su propia acta de entrevista y la acusación fiscal señala en Panamá
y Estados Unidos. Se trata de "un proceso judicial donde hubo un
vicio de incongruencia", lo que en terminos coloquiales resume como
una condena que no juzgó los hechos que acusaba el expediente
fiscal.
Vásquez y Peñuela llegaron tarde al juicio, pero sus testimonios
fueron determinantes. Aunque la defensa siempre puso en tela de
juicio sus palabras, insistió sobre todo en la ilegalidad del
procedimiento, porque el juez negó incluir los elementos que la
contraparte argumentó para rebatir tales acusaciones. Esas denuncias
están en las grabaciones de cada audiencia y por eso la defensa pide
abrir la caja de Pandora.
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