Al cumplirse más de treinta y cinco audiencias, donde
cada absurda pretensión de la fiscalía se derrumbase por
vana y falaz, y donde las violaciones al debido proceso,
el retardo judicial, la ausencia de ética y
profesionalismo hicieran gala en el "palacio de justicia",
llegó el turno de oír al incriminado.
El General Felipe Rodríguez al comenzar su declaración
presentó una serie de artículos medulares de la
Constitución y del Código Orgánico Procesal Penal que
servirían de plataforma para su exposición, desde ese
mismo instante "la juzgadora" se dedicó a cercenar los
derechos fundamentales del disidente, y se le negó la
oportunidad de citarlos, a sabiendas que mas adelante
tendría que pisotearlos para poder intentar acallar la
verdad.
A pesar de las múltiples interrupciones a su declaración,
de las cuales es importante destacar que la gran mayoría
de ellas, sino en su totalidad, vinieron de la juzgadora
y no de la fiscalía (con una disminuida representación
seguramente debido a que sus auxiliares se encuentran
expulsados o bajo investigaciones), el prisionero
político pudo exponer ante los presentes y dejar
plasmado en video parte de una exposición digna de un
libro que se convertiría en el manual del Deber Ser de
un Militar Venezolano y aun mas.
En su disertación el General rindió homenaje a los
caídos en la lucha contra este apartida gobierno, e hizo
una especial mención a los estudiantes masacrados en el
barrio Kennedy victimas de la brutal represión del
régimen, así mismo, teniendo como marco su formación
profesional comento diversos avatares y experiencias
adquiridas en más de treinta y cuatro años de servicio a
la patria, una de ellas fue el relatar la forma
represiva de gobierno de la Alemania comunista
irónicamente llamada Alemania democrática,
definitivamente este particular detono la total falta
sindéresis por parte de la juzgadora.
Esa sala de audiencia ha sido testigo de diversas
declaraciones donde se hicieron públicas las salvajes
torturas físicas y chantajes psicológicos de los cuales
fueron victimas jóvenes venezolanos con el único fin de
acusar falsamente al General Rodríguez, en esa sala de
audiencia también se desnudó el terrorismo de estado y
se demostró el trabajo sistemático del régimen para
criminalizar la disidencia.
Y esa sala de audiencia este 8 de abril fue cómplice de
la justicia revolucionaria, la juzgadora arremetió de
manera salvaje contra el declarante imposibilitando así
su derecho a ser oído, ante tal aberración el General
solicitó no continuar y bajar del estrado lo cual le fue
negado, la protesta de sus abogados condujo a que éstos
fueran expulsados de la sala, la juzgadora instó a que
el representante del ministerio publico realizase su
interrogatorio aún sin la presencia de los defensores
del imputado, esto desbordó el precario curso de la
audiencia ante lo ilegal e insólito de esta situación,
poniéndose de pie Silvio Mérida Ortiz y Raúl Díaz Peña
exigieron ser retirados del tribunal como protesta y en
señal de respeto y solidaridad con el General Rodríguez.
Continuando con esta espiral de irrespeto la juzgadora
pretendió obligar al prisionero político a contestar la
sarta de pendejadas pronunciadas por el fiscal, a lo
cual el General sentenció con un rotundo "No, si
desconozco este régimen por violador de la ley claro
está que desconozco este tribunal por la misma razón".
En resumen, lo sucedido nos habla de la fuerza de la
razón, nos muestra una realidad y nos da luces sobre lo
que es el deber ser de un venezolano, seguro estoy que
en el fuero interno de cada militar que realmente ame a
su patria resuena su juramento ante la bandera,
juramento que al honrarlo se convirtió en el único
delito por el cual se juzga hoy al General de División
Felipe Rodríguez Ramírez, Guardia Nacional de Venezuela
¡El Honor es su divisa!