| EL NACIONAL - Jueves 31 de Mayo de 2007 | Ciudadanos/1 |
Ciudadanos
HISTORIAS En los
Altos Mirandinos hay desesperación a las puertas de Polimiranda
"Están tratando a nuestros hijos como
delincuentes"
Familiares de los estudiantes detenidos durante
las manifestaciones en Miranda dicen estar indignados
Son cerca de 150 personas sentadas frente a la comandancia del Instituto Autónomo de Policía del Estado Miranda. Familiares de los adolescentes y jóvenes detenidos el martes en los Altos Mirandinos durante las manifestaciones. Además de innumerables humillaciones y la angustia de no saber de sus hijos, los familiares tuvieron que aguantar ayer tres copiosos aguaceros, pero permanecieron allí, a la espera de que se cumpliera la promesa del director de la Policía de Miranda, Wilmer Flores Trosel, quien en dos oportunidades aseguró que les entregarían a los jóvenes después de que liberaran a los menores de edad, lo que ocurrió a las 3:00 am del miércoles. Melany Labarca comentó que se encontraba en las adyacencias del Iapem desde las 5:00 pm del martes, cuando supo que habían detenido a su hijo de 19 años de edad, que estudia Administración en el IUT. Indignada, Labarca denunció que Flores Trosel se está burlando de ellos: "Anoche salió dos veces y nos prometió que después de que entregaran a los menores nos comenzarían a entregar a nuestros hijos; ya son las 6:00 de la tarde y ni siquiera nos han dejado verlos; les quitaron los celulares, por lo que desde las 3:00 de la mañana no sabemos nada de ellos". "Pero esta no es la única mentira que nos han dicho, como a las 2:00 de la tarde nos manifestaron que el tribunal se trasladaría al Iapem porque eran muchos muchachos para hacer la audiencia de presentación, pero como a las 5:00 de la tarde abrieron el portón de la comandancia y sacaron a los detenidos, unos 100 muchachos de Los Salias y Guaicaipuro, en una jaula, todos amuñuñados. Son unos niños y ahora los están tratando como delincuentes", comentó. Un atropello. Pasadas las 6:00 de la tarde, los representantes comenzaron a protestar ante lo que consideraron un atropello más de los derechos de los detenidos. Gloria Bedoya, familiar de uno de ellos, denunció que no les han dejado llevarles comida, ni verlos. Milagros Cañizales, madre de Gabriel Cumios, estaba llorando, sus lágrimas eran de alegría o tal vez de alivio, pues luego de 24 horas sin saber de su hijo, logró hablarle: Gabriel la llamó a través del teléfono móvil que le prestó uno de los funcionarios. Uno de los casos más dramáticos es el de la joven Mariángela Digirolamo, de 19 años de edad, estudiante de segundo semestre de Comunicación Social de la Universidad Santamaría. Su madre, Joice Witmartin, relató que su hija fue detenida cuando llegaba de la universidad. Al parecer, Mariángela había bajado a Caracas para llevar el reposo del neurólogo y del psiquiatra. La señora Witmartin se encontraba desesperada tratando de que los funcionarios le permitieran verla o al menos enviarle los medicamentos que requiere pues padece de una enfermedad neurológica y los procesos de stress le pueden provocar convulsiones y psicosis. Liceístas detenidos. Algunos muchachos menores de edad han sido acusados de actuar con violencia y han sido apresados. En Los Teques, el martes en la tarde fueron detenidos 58 muchachos de menos de 18 años. En la zona 7 de Caracas (Boleíta), ayer fueron detenidos y hoy enviados a tribunales 7 adolescentes. El martes, Tulibel Lorenzo se encontraba junto a sus 2 hijos, de 15 y 14 años de edad, manifestando en la redoma de San Antonio de Los Altos, cuando la policía del Estado llegó a disolver la concentración. "Nos acorralaron; cuando comenzaron a tirar las bombas lacrimógenas y dispararnos perdigones todos corrimos, mis hijos corrieron hacia un lado y yo hacia otro, por eso a mí no me agarraron". En el grupo de los detenidos se encontraban 4 niños de 12 y 13 años pertenecientes a la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Los Salias, que -según testigos- no participaban en la protesta. Lorenzo narró los momentos de tensión que tuvieron que vivir los padres de los jóvenes que detuvo PoliMiranda: "Los policías estaban muy agresivos y los padres muy asustados; una señora comenzó a pelear con ellos y los demás le gritábamos para que no les amenazara, porque temíamos que se pusieran más violentos y arremetieran en contra de nuestros hijos. Ellos nos decían `vamos a ver si se los queremos dar’, hasta que se me ocurrió grabar con el celular lo que nos estaban diciendo y entonces bajaron la guardia".
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