Caracas, domingo 20 de agosto, 2006
Nacional y Política

Expediente
Violencia rural

La preocupación del gobierno se ha centrado sólo en aquellas víctimas que provienen de las filas oficialistas. nada se habla de los secuestros y la extorsión

FRANCISCO OLIVARES

EL UNIVERSAL

Desde el año 1976 hasta 2006, en Venezuela se han producido 1.800 secuestros, pero de ellos 1.500 se realizaron a partir del ascenso de Hugo Chávez al poder. Un delito que se desarrolló en las zonas fronterizas pero que hoy se ha extendido a todo el país.

Muchos se han preguntado qué ha pasado en Venezuela en los últimos años, para que ese tipo de delito, antes casi insignificante, tomara tanta fuerza.

En su alocución del domingo 6 de agosto, el presidente Hugo Chávez, alarmado por la violencia en el campo, hizo un llamado a ministros y jefes policiales a enfrentar el sicariato. El Presidente hasta pidió la renuncia del ministro Jesse Chacón y de los jefes policiales "si no se sienten responsables de esa lucha".

Pocas veces el jefe del Estado se ha referido al tema de la seguridad en el país, a pesar de que las cifras ubican a Venezuela como uno de los países más violentos del continente y se encuentra en los primeros lugares en muertes por armas de fuego.

El Presidente, al tocar el tema de la inseguridad, sólo se refirió al caso de un atentado que sufriera el activista campesino y diputado de la Asamblea Legislativa de Yaracuy Braulio Alvarez, quien ha liderado las expropiaciones de tierra en ese estado. Al caso se le dedicó un sesión especial en la Asamblea Nacional y en ella se señaló al sector ganadero como responsable del atentado contra el dirigente.

La intervención presidencial revela que la preocupación del gobierno sobre la violencia en las zonas rurales ha tenido un componente ideológico y concentra su atención en las víctimas que resultan en las filas del oficialismo.

Los sectores productores y ganaderos se quejan porque poco o nada se menciona de la violencia en materia de secuestros, extorsión, invasiones, quema y destrucción de cultivos y sicariato dirigido contra productores y comerciantes que se niegan a aceptar la extorsión.

En la página web de la Defensoría del Pueblo que se dedica al tema de la violencia rural, sólo se registran las víctimas del sector campesino, cuyos supuestos victimarios son calificados como "propietarios que tienen mucho dinero". Ninguno de los 90 casos que se exponen en la página cuenta con alguna solución de tipo policial que permita identificar si, efectivamente, todos los asesinos son sicarios pagados por algún sector determinado.

El pasado 29 de julio, el vicepresidente José Vicente Rangel, al referirse al supuesto atentado contra el parlamentario Braulio Alvarez, expresó: "Por cada nuevo atentado que se cometa contra algún dirigente campesino nuestro, vamos a expropiar de inmediato miles de hectáreas en el país...". Sobre esa declaración ha preguntado la Federación de Ganaderos: "Es bueno que el vicepresidente aclare al país cuáles son los dirigentes campesinos que considera suyos y cuáles no lo son (...) y "¿Por qué habrá justicia oficial a favor de algunos y no a favor de todos los habitantes de las zonas rurales?".

Lo cierto es que sean las víctimas de un grupo social o de otro, son reducidos los casos resueltos por los cuerpos de seguridad y los tribunales.

El presidente Chávez, en la alocución del domingo, les reclamó a sus ministros señalando: "¿Qué es lo que pasa? ¿Es que no hay responsables?".

 

El secuestro

En el curso de 2006 van más de 100 víctimas de secuestro, lo que indica que este delito es uno de los que han tenido mayor incidencia en los últimos años, junto al sicariato y grupos de exterminio.

La Federación de Ganaderos de Venezuela ha acumulado una data informativa muy amplia desde que ocurrió el primer secuestro de un ganadero en el año 1976, que les permite ofrecer un amplio análisis sobre cómo ha variado y aumentado ese delito.

Para su presidente, Genaro Méndez, cuando se analiza el conflicto fronterizo, se identifican varias etapas.

Los secuestros propiciados por la guerrilla colombiana en Venezuela se iniciaron en el año 1976 con el primer secuestro, cuya víctima fue el productor agropecuario Alfredo Pardi, plagiado en el caño Motilón en el Estado Zulia. De allí en adelante comenzaron los secuestros a lo largo de la frontera con Colombia.

Hasta 1985, se produjeron entre 2 y 4 secuestros por año, pero al mismo tiempo se estableció un posicionamiento de la guerrilla en la zona fronteriza del lado venezolano. Allí se combinó el secuestro con la aparición de la extorsión.

Durante esos primeros años se mantiene un promedio bajo de secuestros hasta que en 1987, tras el abandono parcial de la frontera por parte del Ejército colombiano, se produce un salto con 26 secuestros, especialmente localizados en el distrito Páez del Estado Apure. Ese año, el gobierno crea el Comando Unificado José Antonio Páez (Cejap), que es una unidad antisecuestros que se asienta en el fuerte Yaruro, en el Alto Apure, y que reúne a funcionarios de Disip, PTJ y de las FAN para combatir el delito fronterizo en forma integral.

Ese comando obtiene resultados inmediatos logrando el récord de cero secuestros en el año 1988 en ese distrito. Sin embargo, a finales de ese año ocurre una acción armada en el caño de Las Coloradas, cerca de la población de El Amparo, donde mueren 14 pescadores a manos de una patrulla de ese comando. El hecho fue considerado una masacre con el resultado del desmantelamiento del Cejap y la prisión de los efectivos policiales y militares involucrados en ese hecho. Fedenaga ha sostenido que, a partir del caso de El Amparo, el accionar de las FAN cambió en el sentido de que sus acciones pasaron a ser defensivas y no ofensivas en materia de control de las fronteras venezolanas.

A partir de allí, la guerrilla se fue consolidando, fueron tomando los territorios, hasta que en el año 1995 ocurre el ataque al puesto militar de Cararabo y se crearon los Teatros de Operaciones. Los teatros de operaciones lograron algunos avances en materia de seguridad hasta el cambio de gobierno ocurrido en 1999.

La entrada del presidente Hugo Chávez al poder cambia totalmente la realidad en la frontera. En 1999, siendo ya presidente, desde Guasdualito, en un acto en el que se produce el cambio de comandante del TO1 y utilizando por primera vez el uniforme militar, anunció que Venezuela iba a asumir una posición de neutralidad frente a la guerrilla.

Esa política genera una nueva etapa en la violencia rural. Los grupos guerrilleros se diversifican, aparecen los paramilitares y la delincuencia común comienza a secuestrar.